Respirar bajo el agua. Destacado

Esta es una novela nocturna. El duelo de una mujer por quien la ayudó y la acompañó a pesar de las diferencias de clases y estatus social, el vínculo afectivo por encima de la relación contractual.

Deja en el aire de la noche las voces flotando. El recorrido de la protagonista, la voz de la fallecida, entrelazando una trama emotiva, sensible, emocionante.

La calidad de la escritura de Karen Codner sorprende gratamente en esta opera prima, de lectura ágil y dolor en el corazón. No tiene una línea de más, sus apuntes son precisos y su profundidad psicológica exquisita.

Es muy probable que algún lector (o lectora más bien) se identifique a raudales. El trabajo de Karen Codner, acucioso y fino, no permite la indiferencia y ese es su fuerte.

Quedará como una novela emblemática sobre el duelo y también un fiel retrato de la sociedad judía chilena, en esa relación misteriosa que establece la patrona y su sirviente, la nana, institución nacional en retirada, vínculo en el que se deposita mucho más que una relación de trabajo.

Marco Antonio de la Parra

 

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Respirar bajo el agua, de Karen Codner.
Texto leído por Mili Rodríguez Villouta durante el lanzamiento de esta obra en el Café Literario Bustamante el 18 de agosto de 2015.

“No hay pose más difícil que ser natural”, dijo Oscar Wilde, y mi primer acercamiento a Respirar bajo el agua, y mi primer wow al ver este libro, fue la belleza del título. Y de la portada. Pero el segundo asombro -y esto sí tiene que ver con lo que dijo Wilde- fue entrar a la novela y darme cuenta de que uno de sus principales juegos es no parecer escrita, sino hablada. Es el efecto de salirse del lenguaje escrito, y narrar en el idioma más verbal posible. Y eso, a pesar de ser una historia que se cuenta a sí misma, durante toda una noche de escribir sin parar, una mujer llamada Jenny.
Es el rito circular es despedirse de Mirna, su empleada doméstica, escribir para alcanzarla, durante toda una noche, más allá y al otro lado de la muerte. Es despedirse de un ser amado, de alguien que es parte de ella misma, y al mismo tiempo no deja nunca de ser ese cerrado misterio que es el otro, la otra.
Respirar bajo el agua es esa clase de novelas que te hace encariñarte con los personajes, y esa clase de novelas de las que puedes salir llorando a mares, como en las buenas películas.
Y sin embargo tiene el aura de los finales felices.

El segundo truco es que parece una novela escrita de un tirón: en un solo insomnio, cuando en verdad Karen Codner trabajó en ella durante cuatro años.
Su historia contiene la búsqueda de un lugar en el mundo, y la búsqueda de una verdad. Que por más Einstein y relatividad, la verdad existe. Jenny Goldstein, la protagonista, es chilena y judía, o de origen judío, y Mirna Hueico, su empleada, es mapuche. Las dos tienen algo de extranjeras, de habitantes de mundos con leyes propias. Es muy delicado lo poco explícito que es ese ser mapuche de Mirna Hueico en este relato, y es muy transparente la forma en que Karen habla de las tradiciones cotidianas del judaísmo en una ciudad como Santiago. ¿Hay un auto-apartheid en ese mundo? Hay muchas puertas cerradas que Karen abre.
Y está la lección de Philip Roth, que tomó la decisión, al comienzo de su vida como escritor, de escribir sobre su familia. A partir de ahí, tenía algo tan complejo e interesante que contar, que sin duda, se dedicaría a eso toda su vida. Y lo hizo con un humor sin atenuantes. Con un humor crítico, libre, y hasta despiadado. Al extremo que después de publicar El lamento de Portnoy, hubo un rabino que publicó la siguiente frase: “¿Qué se está haciendo para callar a este hombre?”
“Nací dentro de un chiste judío”, dijo Roth, que estaba desafiando, con profundo amor y de una manera brillante, a toda su cultura.
En Respirar bajo el agua hay una madre judía que es incluso peor que las de Roth. Peor de la manera en que todos vemos a nuestras madres a cierta edad, y esto agravado por la muerte de un niño, y por una especie de decisión, de esa madre, de ser infeliz (y hacer infelices a los demás) para siempre.
No hablaré de voz narrativa, ni de hablantes, y tampoco les contaré más sobre el argumento: de qué se trata, de qué va, cómo se lee esto.
Sólo agregar que a veces creo que mientras más real parezca una novela, mayor es su grado de ficción. Y al revés, mientras más ficción parezca, tal vez sea más verdadera.

Escribir se parece al teatro y a la música, en que es bastante to play, y realmente, todo debería ser mucho más to play. Y por lo menos cada cierto tiempo, apostar el todo por el todo.
Leyendo esta novela, sentí algo así como Esto lo leí mañana. Yo sé que esa frase existe en alguna, pero fue así: esto lo leí mañana. (Confieso que durante la lectura me puse un poco hipocondríaca, que es el tipo de cosas que te sucede a partir del momento en que dejas de ser inmortal).
Pero Karen Codner mira a la muerte a los ojos.
Y mira el amor y el desamor a los ojos.
Bolaño dijo que los verdaderos detectives salvajes son los lectores. Él, como Borges, parecía haberlo leído todo, y no alcanzó a leer tanto, pero leyó tan profundamente que fue como si lo hubiera leído todo.
El tipo de pacto con el lector que establece la narradora de Respirar bajo el agua, es arquetípico: “yo te voy a contar, y tú me vas a creer”, y ese pacto, que pasa por una lectura personal del mundo, se cumple, porque la verdad, en este texto, no está ni siquiera en los hechos, ni siquiera en la forma: pertenece a determinado nivel de profundidad muy difícil de alcanzar. Un nivel de profundidad más hondo y más feliz, que respirar bajo el agua.

Mili Rodríguez Villouta

Info adicional

  • Título: Respirar bajo el agua
  • Autor: Karen Codner Dujovne
  • Serie: Narrativa
  • Colección: Novela
  • Páginas: 250
  • ISBN: 978-956-260-712-4
  • Año: 2015
  • Formato: 13,5 x 21
  • Encuadernación: Rústica
  • Sobre el autor:

    Karen Codner Dujovne

    Periodista de la Universidad Católica y candidata a Magíster en Literatura Comparada de la Universidad Adolfo Ibáñez.

    Ha trabajado en diversos medios de prensa escrita para luego centrar su carrera en proyectos sin fines de lucro.

    En el 2009 creó la Fundación Memoria Viva cuya misión es registrar, preservar y difundir los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto que se albergaron en Chile.

    Ha participado en los talleres literarios de Ana María Güiraldes y de Marco Antonio de la Parra.

    Actualmente se desempeña como directora ejecutiva de Fundación Memoria Viva y escribe en el blog Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..