Terral

“Telúrica, profunda, radicalmente fiel a sí misma, fiel hasta hacerse sangrar, Heddy Navarro nos muestra en este libro, Terral, el conmocionante intento por devolverle al arte mayor de la poesía, es decir, a ese arte esencial que nació con lo humano, la hondura y grandeza que tan a menudo la banalidad pretenciosa de nuestro tiempo le ha secuestrado. A contracorriente de la trivialidad hiriente de buena parte de la poesía de hoy, de su renuncia a los grandes escenarios, de su claudicación frente a las sirenas del lenguaje publicitario, de su terror frente a todo atisbo de trascendencia, Heddy Navarro ha levantado una obra que asumiendo los riesgos, que los tiene, que implica la fidelidad a una voz y a una mirada, ha vuelto a enfrentarse con la profundidad a veces abismante de las cosas. Terral es así un testimonio de la sobrevivencia de la poesía, de la poesía en su significado más ancestral. Sin temor frente a la dimensión del territorio y de los escenarios que enfrenta, pero mucho más crucial que eso, sin temor frente a la magnitud de sus propios sentimientos y emociones, Heddy Navarro, retoma el aliento alucinatorio y a la vez material de los poetas chilenos del paisaje, Pablo de Rokha y Pablo Neruda, de la poesía metafísica de Humberto Díaz Casanueva, pero sobre todo la voz estremecedora, que habla enTala de Gabriel Mistral, para nombrar de nuevo lo que permanentemente debe ser nombrado. Un libro de poesía que nos vuelve a recordar los grandes intentos”.

 

Presentación de Hans Schuster durante el lanzamiento de este libro el martes 19 de mayo (2015), en el Espacio Estravagario, barrio Bellavista, de la Fundación Pablo Neruda, Fernando Márquez de la Plata 0192, Providencia.


TERRAL
Hoy los textos de Heddy Navarro en TERRAL traen una cierta calma, un orden relativo sometido a la unidad de las cosas en el mundo, a la unidad de la vida y su sentido que se vuelven hacer presentes pero esta vez, le es posible abordar el sometimiento de las cosas a la unidad de la vida, a la búsqueda de reconciliación con la armonía, de allí que sus textos se presenten como rupturas formales, como principios de la composición del mundo descriptivo, en donde continúa aflorando esa resonancia pictórica, en el sentido de lo efímero, de la instalación, de la acción de arte que es capaz de transformar la valencia de los estímulos que recoge para configurar la composición, en donde el centro de gravedad es cada vez más estético y reside en la comprensión conceptual del arte como diferenciación e integración de modos de visión de mundo que apuntan hacia la verdad, al uso que la palabra hace en su conceptualidad interna y que es posible registrar bajo la provocación de la poesía.
La preocupación por situar el lugar de la escritura no es otra cosa que la invitación a instalarse en el lenguaje descriptivo y hacer referencia a la memoria de sí, puesto que cada referencia interna ilumina en chispazos el paisaje de la conciencia y entonces se vuelve a ser, desde la interioridad, una persona, una voz, de allí la necesidad fragmentaria de dar cuenta de los retazos, de las partes de sí que constituyen el todo, el mapa total, haciéndose tema del sí mismo que no se reduce sólo a la visión ególatra y egocéntrica, dado que el centro del universo es la descripción del yo poético femenino en fragmentos, de allí que los títulos como marcas del territorio apunten hacia la unidad de las cosas con la vida, la unidad de sentidos y contrasentidos que permiten recobrar la armonía como acto de auto reconciliación.
Un texto poético es permanentemente una acción que declara y se declara en medio de las incertidumbres, quien lee, lo hace siempre desde sus propias dudas e ignorancias, como también desde nuestros ánimos, animadversiones y arrogancias. Como sea, quien lee, se ve expuesto a la interpelación frente a lo declarado en el texto, que a su vez opera a modo de testimonio.
Y es allí desde donde el horizonte se amplía, hay conciencia de sí y del acto de escribir, de modo que pareciera que es más fácil hacerse cargo de orientaciones dadas a la par de marcas en los contextos con evocaciones y resonancias, en donde el espacio de la significación, que a su vez es un sitio gráfico y geográfico posee muchas oscilaciones; es desde el lenguaje y la creación que con él se realiza el emocionar y se nos invita, no sólo a leerse a sí mismo, sino a alcanzar lo concretado en el texto poético, ya la interpretación dejó atrás el sentido de diversidad de interpretaciones (valga la recursividad), el texto comienza a vislumbrar una visión de futuro que convoca al lector / intérprete de modo tal, que al leer va haciendo patente la actualidad de lo bello, de allí las referencias al territorio, al desierto, al mar, a los espacios que se van ampliando en imágenes.

Tal vez por eso la única dedicatoria sea; “A Gabriela Paterito Caac matriarca Kawésqar de Puerto Edén y a Isabel Tonko Paterito su heredera” dedicatoria y epígrafes son buenas bisagras para descifrar sentidos primarios, dado que van más allá y cumplen la función de faros, de signos culturales que abordan la comprensión de sí y del ser, son la parte visible de un tiempo escondido que vuelve para marcar la tradición y las huellas de posibles interpretaciones.
Lo anterior nos recuerda desde óvulos hasta la compilación de los hasta ayer, siete poemarios publicados en Palabras de Mujer, tal es la toma de conciencia que la celebración de la palabra es un ritual unido a la comunidad y a las nociones de pueblos originarios, que le son propias por magnificencia del lenguaje empleado, no hay impostura en el ejercicio de adoración a la imagen de lo femenino, secularizada en el ritual que invocan las palabras.
Debo agradecer una vez más a Heddy Navarro el hecho de permitirme hurgar en la reflexión, de modo que por ahora no añadiré nada más a lo dicho ni le quitaré de lo ya dicho mi gratitud y admiración por su trabajo en este TERRAL de palabras que en nada faltan a la verdad cuando se trata de abordar la experiencia del arte en el arte de la palabra.
“…
Ya veremos
por ahora acepta
este pan de lava
que de mi mano
el volcán
te extiende
para que sepas
que el fuego es eterno
dentro de mí”

(Página 51 estrofa final de PUCURA, Heddy Navarro Harris, TERRAL ; Editorial Cuarto Propio, 2015)
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Info adicional

  • Título: Terral
  • Autor: Heddy Navarro Harris
  • Serie: Poesía
  • Páginas: 140
  • ISBN: 978-956-260-705-6
  • Año: 2015
  • Formato: 19,5 x 21,5 cm
  • Encuadernación: Rústica
  • Sobre el autor:

    HEDDY NAVARRO HARRIS. (Puerto Montt, Chile, 18 de octubre de 1944)
    Es autora de siete poemarios que publica Editorial Cuarto Propio en 2010, bajo el título de Palabra de Mujer: poesía reunida.
    Claudio Gaete Briones dice de su poesía: “Voz que baja al fuego central, lengua que cava en busca de su noria, entrañar la tierra habrá sido la desorganización corporal que al fin libera –materias-máquinas sin órganos– madres no femeninas. Esta entrada de madriguera rizomática estos cientos de entradas que dan a la escritura: el cuerpo alterno. Escribir sea entonces hacer el gesto de la tierra: corte de mangas a la empresaria policía ubicua; transparencia bebida en el cuenco de las manos; no el posesivo comprender, sí el desplegado dar y dar con. Gestos por cierto irrepetibles, pues de lo que va es de la proliferación y la abundancia. Iterar lo imprevisible –esa aporía–, salirse de madre...”

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