El cine de Ignacio Agüero. El documental como la lectura de un espacio.

Renunciando a una aproximación cronológica, este trabajo se propone abordar la totalidad de la obra del cineasta y escudriñar una serie de temas que reaparecen y dialogan a lo largo de toda su filmografía. Se explora la dimensión espacial como eje central en el cine de Ignacio Agüero y se conjetura como clave para leer lo aparente y sus señales.

Aquí el espacio no se limita a las fronteras tangibles que definen un lugar y que describen una composición visible, sino que alberga una serie de relaciones entre lo inmediatamente perceptible y aquello con lo que dialoga.

“El mundo entero no era más que el espacio off de los encuadres de todas las ventanas. Un día ese espacio off dispararon a Kennedy y otro día, en otro off, al Che. Todas ellas son imágenes de mi casa, pues las imágenes componen la memoria que se produce en el espacio desde donde se las imagina. No todo era off. La mayoría era in. Mi padre murió in, en la pieza de al lado, delante de mis ojos. Cuando el cuerpo deja de estar se convierte en imagen”. (Ignacio Agüero).

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Ser en el mundo: el cine documental de Ignacio Agüero ya tiene libro.
Publican el primer volumen consagrado al realizador de Cien niños esperando un tren.
Nota de Pablo Marín, aparecida en el diario La Tercera, el 5 de octubre del 2015, con ocasión del lanzamiento de este libro (ver nota en el diario AQUÍ).

La primera vez que Ignacio Agüero apareció en un libro fue en calidad de ayudante de investigación de Re-visión del cine chileno (1979). En la página 7 del volumen figura, de jeans y sonriente, junto a la autora, Alicia Vega, y a cuatro compañeros de la carrera de cine Escuela de Artes de la Comunicación UC: Carlos Besa, Cristián Lorca, Gerardo Cáceres y Roberto Roth. La última vez fue hace dos días, y ahora su propia obra es el tema. En medio de ambas apariciones, Agüero construyó una de las filmografías destacadas de la historia del cine chileno, ficción o no ficción.
El 26 de septiembre pasado, en el GAM, y al amparo del 19° Fidocs, se presentó El cine de Ignacio Agüero. El documental como la lectura de un espacio, de Valeria de los Ríos y Catalina Donoso. Académicas de la UC y la U. de Chile, respectivamente, las autoras proponen la reparación de una “deuda para con su filmografía en términos de un análisis crítico más extenso, por lo demás siempre inconcluso para un corpus todavía en construcción”.
Nuevos volúmenes, o una puesta al día de éste, incorporarán el aporte agüeriano que aún está por venir (partiendo por una especie de continuación de Como me da la gana, de 1985, donde registró rodajes de sus colegas cineastas). Pero por lo pronto, subrayan las autoras, es necesario examinar títulos como Aquí se construye y Cien niños esperando un tren (donde la mencionada Alicia Vega es figura central). No en términos tan académicos ni en secuencia cronológica, sino explorando las diversas dimensiones a las que éstos y los demás filmes remiten. En interacción con el propio cineasta, que hasta escribe un pequeño texto al principio, y en la convicción compartida de que “la obra de Agüero es fundamental a la hora de pensar el cine chileno contemporáneo”.
El libro observa y problematiza una filmografía en su conjunto, huyendo en lo posible del examen aislado. Toma nota de la “intermedialidad” del autor: de la presencia, por ejemplo, de su propio cine en sus películas, así como del cine de otros y del acto creativo envuelto en la realización. También nos recuerda la imposibilidad de encasillarlo: si después de la seminal No olvidar, sobre los hornos de Lonquén, se le encasilló como “cineasta de derechos humanos”, él mismo quiso moverse en otras direcciones. Y nos plantea que “su punto de vista es siempre ético”. Que no le preocupa, como se ve tan seguido, mostrar el close-up lacrimoso, sino que “demuestra genuino interés por la vida de los otros, por su trabajo y motivaciones”.
Observador “naïf”
Algo que no hace en sus películas es decir “¡acción!”, porque “la acción viene ocurriendo desde que el mundo es mundo”, según afirma. Y ha dicho que sólo escribe guiones porque lo piden los fondos a los que postula, pues su idea es pensar la película en el momento de hacerla e “inventar la forma de cada aproximación al mundo real”. Tomar la realidad por asalto y autorizar el ingreso de lo imprevisto.
Esta política puede iluminar pasajes agüerianos como aquel de El otro día (2012) en que un punto de luz solar, a velocidad de caracol, termina iluminando una foto de los padres del cineasta (y conmoviendo algo en cada espectador prendado ya de sus imágenes). Esta película, donde el documentalista se arroga el derecho de visitar las casas de quienes han tocado la puerta de la suya, da cuenta de un propósito de conocer y entender al otro. De asomarse y desplazarse por su ciudad. Pero también de ir hacia adentro: de sumergirse en su historia.
No por nada se le considera un pionero chileno del “giro autobiográfico” del documental. Y no es casual que hasta el día presente siga uniendo puntos en cuanto a la relación entre sus propias experiencias y las que retrata en sus filmes. No extraña tanto que escriba una mini-autobiografía en el libro recién editado donde ilustra vívidamente el modo en que se forjó su ser de cineasta.
Clave en esta opción fue el visionado del filme cubano Memorias del subdesarrollo (“tuve por primera vez la experiencia de ver que las películas las hacía alguien y que ese alguien la pensaba mientras la hacía”), así como la consideración en términos fílmicos de su propia casa de infancia en la calle Bernarda Morín, en Providencia. Asomarse a la ventana y ver “los cerros Provincia, San Ramón, Punta de Damas, confirmando la sensualidad general de todos los encuadres que la casa podía ofrecer”.
Para seguir con la caracterización de su objeto de estudio, el libro destaca los variados trabajos colaborativos en la trayectoria de Agüero. Por ejemplo, con Antonio Skármeta en Neruda todo el amor, y con José Luis Torres Leiva, que lo tuvo como actor en Verano (2011) y que hizo su propio documental sobre el cineasta: ¿Qué historia es ésta y cuál es su final? (2013). Eso, para no hablar en su reiterada participación como actor en películas de Raúl Ruiz, con quien vino a trabar amistad en Cofralandes (2002), Días de campo (2004) y la serie de TV La recta provincia (2007).
En tanto, un rasgo de su propia incorporación a sus filmes es la del “observador naïf”. Su tono, agregan Donoso y De Los Ríos, “es el del neófito sin más pretensiones que las de aprender”. Que no llega provisto de certezas ni colma la voz en off de sentencias definitivas o hipótesis probadas de antemano. Hay documentalistas consagrados, locales y extranjeros, que han hecho carrera recorriendo este último sendero y podría decirse que Agüero ya no lo recorrió. Si lo hiciera, no sería Agüero.
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Datos biográficos de Ignacio Agüero
Documentalista, Ignacio Agüero estudia en la Escuela de Artes de la Comunicación de la Universidad Católica, y aunque su labor fundamental es la realización de documentales, área en la cual ocupa en Chile un lugar preeminente, ha realizado y realiza numerosas otras actividades ligadas al cine. Como muchos otros cineastas chilenos, ha trabajado y trabaja como productor y director en films publicitarios, colaborando también como camarógrafo y editor en spots de sus colegas. Ha figurado además como actor secundario en películas de Pablo Perelman, Andrés Racz, Raúl Ruiz, Sergio Castilla, Cristián Lorca, y ha sido jurado en certámenes nacionales e internacionales. En 1988 participa como codirector y editor del mensaje televisivo denominada “la franja del NO”, que contribuyó de modo decisivo en la derrota de Pinochet en el plebiscito de ese año. Es socio fundador de la Asociación de Documentalistas de Chile, de la que fue su primer presidente. Aunque los títulos de su filmografía no son numerosos, varios de ellos constituyen hitos fundamentales en la historia del documental chileno, porque en virtud de sus temas y del tratamiento aplicado, su autor ha conseguido un .relato continuo y coherente de algunos aspectos claves de la historia chilena reciente, tanto del período de la dictadura, como de la etapa siguiente, la llamada transición. En No olvidar (1982), su film inicial, toca el tema de la llamada “masacre de los hornos de Lonquén”, cometida en 1978 y descubierta pocos años después. Sus asesinos querían que el crimen se olvidara, y “yo me propuse –dice Agüero—que no se olvidara; era la guerra de la memoria”. En Aquí se construye (2000), aborda un fenómeno propio de la “modernidad”: la demolición de barrios enteros para dar paso a una ciudad avasalladora e inhumana compuesta por enormes edificios modernos de departamentos. Entre tanto, en 1988, había hecho un documental que hizo historia, Cien niños esperando un tren. Concebido inicialmente como la filmación de una experiencia pedagógica, termina por abrirse a la comprensión de una sociedad en que de la miseria y la marginalidad nos habla la inocente peripecia de un grupo de niños que viaja desde su población hasta el centro de la ciudad para asistir por primera vez a una sesión de cine. La dictadura no se atrevió a prohibir su exhibición, pero constriñó perversamente su difusión calificándola como “apta sólo para mayores de 21 años”. Galardonada con el Primer Premio de Documental en el Festival del La Habana de 1988, esta distinción es apenas una entre las muchas recibidas por Agüero por éste y sus otros films. Paralelamente a su labor propia como cineasta, ha realizado además, numerosos trabajos encargados por la televisión, tanto nacional como extranjera. Entre ellos, los más importantes: Neruda, todo el amor (1998), con guión de Antonio Skármeta, filmado para el Canal + de España, y varios capítulos de la serie “Heredia & asociados”, basada en los relatos del novelista Ramón Díaz Eterovic. Posteriormente realizó el destacado documental El diario de Agustín, sobre la activa participación del diario El Mercurio en el golpe militar y luego en la consolidación de la dictadura militar. En el 2011 realiza un documental sobre el edificio que alberga actualmente al Centro Cultural Gabriela Mistral y el 2012 estrena su personal documental El otro día.

(Por Jacqueline Mouesca A., extraído del "Diccionario del Cine Iberoamericano"; SGAE, 2011)

Filmografía de Ignacio Aguero
Hoy es jueves cinematográfico (1972)
Aquí se construye (1977)
Animal de costumbre (1978)
No olvidar (1982)
Como me da la gana (1985)
Cien años esperando un tren (1988)
Sueños de hielo (1933)
Neruda, todo el amor (1998)
Aquí se construye (o ya no existe el lugar en que nací) (2000)
La mamá de mi abuela le contó a mi abuela (2004)
El diario de Agustín (2008)
Gam (2011)
El otro día (2012)

Info adicional

  • Título: El cine de Ignacio Agüero. El documental como la lectura de un espacio.
  • Precio: $ 8.600
  • Autor: Valeria de los Ríos y Catalina Donoso
  • Serie: Ensayo
  • Colección: Cine
  • Páginas: 166
  • ISBN: 978-956-260-7162
  • Año: 2015
  • Formato: 13,5 x 21
  • Encuadernación: Rústica
  • Sobre el autor:

    Valeria de los Ríos es Profesora Asociada del Instituto de Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Se ha especializado en las relaciones entre tecnologías visuales y literatura, específicamente a partir del cine y la fotografía. Es investigadora en el campo de la cultura visual y en el área del cine chileno. Es autora de Espectros de luz: Tecnologías visuales en la literatura latinoamericana (Cuarto Propio, 2011), co-editora de El cine de Raúl Ruiz. Fantasmas, simulacros y artificios (Uqbar, 2010). Actualmente trabaja en un libro sobre la presencia de la fotografía y el cine en la obra de Enrique Lihn. Sus artículos han sido publicados en libros y revistas nacionales e internacionales.  

    Catalina Donoso Pinto es Profesora Asistente del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile. Ha publicado artículos en revistas chilenas y extranjeras sobre cine chileno y latinoamericano, televisión y teatro. Es autora del libro Películas que escuchan: reconstrucción de la identidad en once filmes chilenos y argentinos  (Corregidor, 2007) y co-autora de (Des)montando fábulas. El documental político de Pedro Chaskel (Uqbar, 2013). Actualmente se encuentra co-editando un volumen crítico sobre la obra de tres cineastas chilenas y su obra en el exilio.